martes, 29 de mayo de 2012

La ortopedia en la vida cotidiana.

Cómo se relaciona la persona con el producto de ortopedia va a favorecer o  desfavorecer que ella misma pueda realizar actividades de su vida diaria enriquecedoras y llenas de sentido para sí misma.

Dentro del proceso ortoprotésico, en ocasiones utilizo metáforas y cuentos cortos para facilitar a la persona que pueda tener un punto de vista diferente, que pueda pensar desde otro enfoque.

Os dejo aquí una historia que puede ser utilizada como recurso para este proceso de cambio de percepción del uso de ayudas técnicas (productos de apoyo).

Cocinando la vida

Promoción de la Autonomía Personal en la Ortopedia

El día que empuja el año.


El día ha amanecido muy frío para salir a comprar el almuerzo. Un enero gélido, como nunca recuerda haberlo vivido durante su niñez en este pueblecito de Castilla. Sentada en la vieja silla de la cocina, mientras piensa en cómo solucionar la primera comida del día para ella y sus nietos se regaña a sí misma diciéndose que quizás no ha sido buena idea venir al caserío de su infancia en pleno invierno. ¡¡También podía celebrar su 80 cumpleaños en su pisito en la ciudad!!!


-De nada sirve quejarse!!- responde su lado optimista- ahora ya estamos aquí y disponte a disfrutar de este fabuloso día.
El menú:pan y recuerdos.

Con su entusiasmo renovado, Valeria se centra en coger los ingredientes de que dispone en la despensa: la bolsa de ropa verde que guarda en su interior porciones de pan ya duro de los días anteriores, la botella de leche y una tableta de chocolate negro a medio terminar.

Migas de leche aderezadas con chocolate negro” un plato exquisito que la transporta a una edad más temprana, cuando compartía las mañanas festivas de los sábados, con su abuela paterna.

Recursos materiales: Productos de Apoyo que Promocionan la Autonomía Personal.

Entre las comodidades del presente y los recuerdos del pasado, Valeria pone encima de la mesa todos los utensilios de cocina que necesita para elaborar su menú. Destacan en la vieja mesa de madera, brillantes, modernos y muy prácticos. Todos estos utensilios de cocina le facilitan la tarea de preparar los alimentos con autonomía personal reduciendo el dolor de la artritis en sus manos. Se siente bien consigo misma al verse capaz de realizar las tareas cotidianas en su cocina.

Se llaman Ayudas Técnicas o Productos de Apoyo y facilitan la preparación de alimentos, favoreciendo la promoción de la autonomía personal de las personas con movilidad reducida en las manos.

Hay una gran variedad de diseños: tablas de cortar que sostienen los alimentos con unas púas de acero inoxidable antideslizante, untador para una sola mano, abrelatas de anillas ergonómicos, abrebotes antideslizantes, asas para sostener los envases de tetrabric, cuchillos de mango vertical para evitar la presión en el dedo pulgar y muñeca de la mano, platos antideslizantes, soportes para mantener la olla fija en el fuego mientras removemos el contenido,...
Es importante que, en el momento de comprar uno de estos productos reciba asesoramiento por un profesional cualificado. Cada persona vive una situación de enfermedad y dolor diferente y lo que le puede ir bien a una puede que no sea lo adecuado para otra.

El pan nuestro de cada día: el amor de la familia.

El reloj de pared, colgado desde siempre encima de la ventana del comedor, es el encargado de despertar a los nietos de Valeria. Suenan las 9 de la mañana. Uno tras otro, se van acercando hacia la mesa, desperezándose. Los besos, abrazos y felicitaciones le caen a Valeria como agua de mayo. Sentados, los cuatro nietos, junto a la abuela, las paredes de la casa reviven el olor a pan mojado en leche y chocolate de aquellos lejanos sábados. Tan lejos en el tiempo y tan cerca en la memoria.

Ahora soy yo la abuela, se dice a sí misma Valeria, mientras una cuchara rebosante de sopa de leche roza sus finos labios.

Adela Miguel





lunes, 14 de mayo de 2012

Relación de Ayuda en la Ortopedia: Valores Personales

Todos y cada uno de nosotros vive y se relaciona con su realidad desde una priorización de valores muy personal. 

En función de los valores  que tienen prioridad para mí así voy yo a tomar mis decisiones. De tal manera que, cuando decido comprarme unos zapatos, el modelo por el que voy a optar va a cumplir las características coherentemente con mis valores: la comodidad, la discreción, seriedad, económico,... a modo de ejemplo.

Cada persona que viene a la consulta de ortopedia va a tener un órden de valores distintos.

Dentro del proceso de Relación de Ayuda, pongo mi atención en conocer lo que para la persona es prioritario en relación a un producto, dislumbrar su órden de valores. Conocer este aspecto de la persona  me aporta recursos para orientarla en el producto que mejor se adapta a su forma de entender la realidad, dentro del márgen que permite movernos la necesidad por la cual viene a la consulta.

Es un baile en equilibrio entre la realidad que marca la necesidad y ese órden de valores.

 Desde el máximo respeto posible hacia su persona, en ocasiones es necesario poner al paciente en confrontación y acompañarle a que pueda flexibilizar su actitud en beneficio de su necesidad prioritaria.

El éxito de este proceso de flexibilización a favor de la necesidad primera depende de mi actitud como profesional: si pienso que mi manera de ver las cosas es mejor que la del paciente, si creo que no cambia porque es tozudo y no quiere cambiar, si no le permito tener el tiempo suficiente para tomar las decisiones,... no facilito la flexibilidad y el posible cambio de prioridades. De hecho, tampoco me estaría mostrando yo flexible ante otras formas de pensar y actuar.

Si quiero acompañar al paciente a que pueda tomar una decisión sobre un producto bajo criterios de valor que son adecuados para su necesidad de salud (y no son sus valores habituales), que priorice la comodidad por la estética, por ejemplo, debo mostrarme flexible en mi capacidad de comprensión de su manera de actuar. Mi pensamiento no es mejor ni peor que el del paciente. Es diferente. Y debo darle el tiempo que necesita para aceptar ese cambio (unos minutos, un día, un mes, un año... yo como profesional no marco el tiempo).

"El mapa no es el territorio"


La Relación de Ayuda bien entendida empieza por uno mismo.


Adela Miguel






jueves, 3 de mayo de 2012

La Respiración en la Relación de Ayuda

Como el personaje de "El Alquimista", de Paulo Cohelo, el tesoro más preciado que necesitamos para escuchar atentamente a nuestro paciente, en la ortopedia está muy cerca de nosotros: en nuestra propia naturaleza humana.

Un espacio de Relación de Ayuda requiere que, como ortopeda, ponga toda mi atención en la persona que estoy atendiendo. Mis oidos para escuchar las palabras, mi vista para "escuchar" la comunicación no-verbal, lo que la persona expresa a través de su cuerpo (postura, movimientos,...), mi mente tiene que estar callada, o por lo menos, bajar el volumen de mi diálogo interno, de mis pensamientos propios, que pueden interferir en la eficacia de la atención. Necesito mi mente libre de tensiones personales para comprender el significado que hay detrás de las palabras dichas y no -dichas, pero si expresadas, de mi paciente en el momento de la consulta ortopédica.
 
El recurso valioso que disponemos todos para entrenar este bajar el volumne de nuestro diálogo interno es  nuestra respiración. Sintonizar con nuestra respiración nos lleva inmediatamente al momento presente en el que nos encontramos, al aquí y ahora. Nos lleva a entrar en contacto con nosotros mismos, más allá de nuestros pensamientos.

Durante la consulta de ortopedia, mientras pongo mi atención auditiva y visual en el paciente, pongo atención en mi respiración para mantener en silencio mi mente pensante (callo las lineas de pensamiento basados en juicios de valor, en organización de mi agenda,...).  Además, me permite mantener una actitud serena y calmada ante el paciente. y, poco a poco, el paciente entra en consonancia con mi estado de tranquilidad y mi ritmo respiratorio. Es una comunicación muy sutil y facilitadora de una buena Relación de Ayuda.

A continuación os dejo unas pautas para entrenar la respiración:
  • Mantenemos la columna recta y dejamos caer los hombros.
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  • Fijamos la atención en el estómago y sentimos cómo sube y se expande suavemente al inspirar, y desciende y se contrae al expirar.
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  • Nos concentramos en la respiración con cada inspiración y expiración completas.
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  • Cada vez que vemos que nuestra mente se ha alejado de la respiración, tomamos nota de qué es lo que la apartó y volvemos a retomar la atención en el ritmo respiratorio y a la sensación de cómo entra y sale  del estómago.
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  • Si nuestra mente se aleja mil veces de la respiración, nuestra tarea será sencillamente la de devolverla cada una de ellas a la respiración sin que nos importe en lo que se haya involucrado.
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  • Practiquemos este ejercicio 15 minutos todos los días y será un recurso automático que podremos aplicar en nuestra atención ortoprotésica con un paciente.
La Relación de Ayuda bien entendida empieza por uno mismo.





jueves, 19 de abril de 2012

Relación de Ayuda en la Ortopedia: ¿Cómo sabes que te estoy comprendiendo?

¿CÓMO SABES QUE TE ESTOY COMPRENDIENDO?

Mientras el paciente me está explicando su necesidad, mi actitud es de escucha activa: mantengo la mirada atenta a la expresión de su cara, observo los movimientos de su cuerpo, pongo atención en las palabras que utiliza y el contenido de su mensaje, en lo que me dice y en lo que me quiere decir. Le hago preguntas que me ayuden a estar segura de que estoy entendiendo su situación problema.
Para poder asesorarle profesionalmente,necesito asegurarme que la imagen  que yo me he hecho de su problema, durante la exposición de la situación problema, corresponde a la realidad del paciente.

No obstante, para poder establecer una relación de confianza, es decir, para que el paciente deposite su confianza en mi persona, es necesario
que este paciente sepa y sienta en su organismo que yo, como profesional, le estoy comprendiendo. Es imprescindible que se sienta comprendido.

Antes de seguir leyendo el siguiente párrafo del texto, te sugiero que dejes venir a tu memoria una experiencia en la que te has sentido comprendido, y una segunda experiencia en la que este sentimiento, durante la comunicación con el otro, no se ha producido en tu interior. Pon atención en cuál es el comportamiento de tu interlocutor en las diferentes experiencias. Dado que hablamos de sentimientos, es muy bueno observar cómo experimentamos nosotros mismos, para que el conocmiento surja de nuestra experiencia corporal y no tanto de nuestro intelecto.

Como profesional de la Relación de Ayuda, yo tengo una serie de recursos que van a favorecer en mi paciente este sentirse comprendido. Comparto con vosotros algunos de estos recursos:
  • Durante la conversación, utilizo algunas de las palabras que son habituales en su vocabulario. Me acerco a él a través de sus propias palabras. El lenguaje refleja nuestro mundo. Nos sentimos más cómodos entre personas que hablan nuestro idioma (ya sea a nivel de lengua como de argot).
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  • Parafraseo algunas de sus frases. Un ejemplo sencillo de lo que quiero decir con este recurso es: si un paciente dice "me canso al andar un trayecto largo", yo le hago saber que he entendido el contenido diciéndole "así que en los trayectos largos usted necesita descansar".
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  • Legitimo su realidad. Éste es el recurso para mí más importante de todos. Al legitimar, lo que estoy haciendo es acercarme a la realidad del paciente tal cual es para él. No emito juicios de valor sobre la situación del paciente: no es ni buena ni mala para mi, no es ni fácil ni difícil para mi, no es bonita ni fea para mi...porque en este momento no debe entrar en juego mi manera de ver las cosas. Acercarme a la realidad del paciente desde su propia manera de vivir.
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  • Ver al paciente como una persona íntegra: que da lo mejor de sí, en este momento, para resolver, avanzar, mejorar su situación. Actúa con los recursos que tiene en el momento preciso.
La confianza que precisa el proceso de Relación de Ayuda es como una flor muy delicada. Requiere una atención de cuidado cálido, de una postura serena y tranquila, dando el tiempo necesario para que se consolide.

Podemos necesitar meses para establecer esta confianza y perderla en minutos. Para mi, es el regalo más preciado de las personas que acompaño en la ortopedia.
Si yo confío en mi, los otros confian en mi.

La Relación de Ayuda bien entendida empieza por uno mismo.



jueves, 5 de abril de 2012

TRATAMIENTO INTEGRAL DEL SINDROME DE TUNEL CARPIANO


La solución está en tus manos:

Tratamiento integral del Síndrome de Túnel Carpiano


Carta de Juana a su madre:


“A menudo me acuerdo de aquellos días en que me quejaba por todas las tareas de la casa que yo sola tenía que hacer. Sentía que me aburrían, que me quitaban tiempo de disfrutar de mi infancia, tareas que no tenían sentido para mí. Llegué a pensar que te inventabas esos dolores en las manos para librarte de tus obligaciones. Era injusto!!!

Tengo las manos adormecidas, hija- me decías cada mañana. Tu cantinela seguía con “las cosas se me caen de las manos, no tengo fuerza. Me duele hasta coger un vaso”.

Yo miraba tus manos, rosadas, mullidas, buscando esos síntomas. Las tocaba y podía apreciar la temperatura de tu piel, la suavidad del tacto...” y quería gritarte: “tu dolor NO se ve, mamá. Tu dolor no existe. No me exijas más”.


Mamá, han pasado 40 años. El Dr. Facundo ya se jubiló. En su puesto está el Dr. Leira. Es jóven. Rubio, con ojos azules que dan más luz a la consulta. En la sala de espera somos tres mujeres, de la misma edad, que esperamos nuestro turno de visita. Escucho la conversación entre ellas dos, mientras tus palabras me vienen a la mente y siento el dolor en mis manos.

Por el megáfono, una voz femenina canturrea mi nombre. La puerta blanca se abre y dejo salir para entrar yo.

Ya en la cafetería puedo leer el informe médico: Síndrome de Túnel Carpiano. ¡¡¡Saber el nombre no me alivia el dolor!!! Pero ayuda, oigo que dice una voz masculina situada más arriba de mi cabeza. Levanto la mirada, avergonzada por mi pensamiento en voz alta. La sonrisa del camarero alivia mi tensión. Con el café y la magdalena, el camarero me regala un folleto informativo sobre el Síndrome del Túnel Carpiano. !Pequeños ángeles que la vida nos da para allanar nuestro camino¡


El folleto es de color verde pastel (tan fino y tan pesado en mis manos).Esto es lo que dice:


Síndrome del Túnel Carpiano

Clínica

Es una neuropatía periférica que ocurre cuando el nervio mediano se presiona dentro del túnel carpiano a nivel de la muñeca.

A través del túnel discurren cuatro tendones del flexor común superficial de los dedos de la mano y el tendón del músculo flexor largo del pulgar. Cualquier proceso que provoque ocupación del espacio en el túnel (inflamación de alguno de los tendones, presencia de líquido) provoca la disminución del espacio y el aplastamiento del nervio.


Síntomas

Los síntomas comienzan gradualmente, produciendo sensación de calor, calambre, dolor, debilidad o entumecimiento de la mano y muñeca, especialmente de los dedos mediano e índice. En algunos casos existe pérdida de tacto.


Tratamiento

Evitar hábitos de movimiento de la muñeca que implican presionar la muñeca y los dedos.
  • No estrujar ropa mojada o el trapo de cocina. Usar papel para secar.
  • No tender con pinzas de la ropa. Usar secadora.
  • No estrujar la fregona contra el cubo. Usar cubo con palanca de pie.
  • No coger ollas pesadas. Colocar la olla vacía en los fogones y entonces llenarla.
  • Utilizar bolígrafos de punta fina o tinta ligera, evitando presionar para escribir.
Programar periodos alternativos de actividad-reposo durante la tarea. Descansar las manos y relajarlas.

Expresar, en un espacio protegido y acogedor, las emociones que surgen a raíz del dolor físico y el dolor emocional a causa del cambio de tareas en la actividad cotidiana (¿Qué me pasa a mi cuando dejo de hacer las tareas que siempre he realizado?). Acompañamiento emocional.


Inmovilizar la muñeca con una férula de descarga, para reducir la movilidad y favorecer la desinflamación. Este punto tiene que ser prescrito por un facultativo. Obtener un correcto asesoramiento de qué férula es la más adecuado para cada caso particular y los tiempos de uso.

Tratamiento farmacológico antiinflamatorio. Este punto tiene que ser prescrito por un facultativo. En última instancia, el médico determina si es necesaria la cirugía.


Mamá, ojalá hubieses tenido tu esta información en tu juventud.
Sólo ahora puedo entender tu dolor.

Con este último sorbo de café y el sabor dulce en mi paladar, me propongo, mamá, respetar mis manos. Sólo así siento que puedo tener más cerca las tuyas.

El respeto hacia los demás empieza por el respeto hacia uno mismo.

lunes, 19 de marzo de 2012

JUICIOS DE VALOR en la Ortopedia

Juzgar es uno de los obstáculos más grandes en la Relación de Ayuda.

Sé que una de las destrezas más importantes para desarrolar nuestra empatía hacia la vivencia que está experimentando  nuestro paciente de ortopedia es evitar hacer juicios de valor sobre esta persona.

Pero, ¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo yo evitar tener un pensamiento sobre mi paciente mientras me explica su historia?

No me sirve decirme a mí misma expresiones como: "esto no lo tienes que pensar", o "no está bien criticar". Son acciones que están inmersas en nuestra sociedad y surgen en mi mente de forma automática (miren la telebasura, en programas de televisión como "sálvame"...).

Consciente de que esta actitud mía como profesional dificulta crear un espacio de Relación de Ayuda con el paciente, busco cómo mejorar este comportamiento en beneficio de mis pacientes.

 Comparto con vosotros, lectores, los resultados de este proceso:

  •  A través de la autoobservación, pongo mi atención en mi diálogo interno: lo que me digo a mi misma durante la conversación con el paciente. Pueden surgir pensamientos de todo tipo, desde que se me olvidó comprar tal cosa para casa hasta opiniones sobre el aspecto físico de la persona con la que estoy hablando. Darme cuenta de lo que pienso es el paso primordial para evitar el pensamiento automático.

  • Lo que el paciente me dice yo lo interpreto desde mi propia experiencia, desde mi realidad. Esto hace que yo le dé un significado diferente a lo que relamente él me quiere transmitir. Si mientras escucho al paciente yo interpreto, mi atención está puesta en mi realidad y pierdo objetividad. El juicio de valor surge de esta interpretación personal. Para evitar un juicio de valor entreno a escuchar  a mi paciente con la mente callada, lo más silenciosa posible. Entrenar a Silenciar el diálogo interno.

  • La persona ES más que su comportamiento. Todos estamos en un proceso de aprendizaje vital. Las experiencias que vivimos nos sirven para aprender nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno. La conducta, lo que hacemos, son caminos de aprendizaje. Aceptar esto como premisa me ayuda a aceptar a mi paciente, desde una aceptación incondicional, sea cual sea su forma de actuar, en definitiva, su forma de tomar decisiones sobre su vida.  Entrenar a poner mi mirada más allá del comportamiento concreto, poner la mirada en el Ser.
  •  
Mi objetivo es mejorar mi relación con el paciente y favorecer un clima de Relación de Ayuda. Mi sorpresa es que los beneficios de este proceso de evitar juzgar se han extendido a todos mis entornos vitales: mis pacientes, mi familia, mis amigos e incluso conmigo misma.

 La Relación de Ayudad bien entendida empieza por uno mismo.










martes, 14 de febrero de 2012


MODELO DE RELACION DE AYUDA PERSONAL

Haz Clic en el enlace para ver el vídeo explicativo de la Relación de Ayuda Personal de Robert Carkhuff.

http://youtu.be/v81-R7vuwME

Espero que lo disfrutes.